Ya se trate de la concesión de créditos, la gestión de candidaturas o la liquidación de siniestros: cada vez son más los procesos empresariales que incorporan hoy en día la inteligencia artificial, ya sea para la evaluación previa, la categorización o la redacción de textos. Con la Ley de la Unión Europea sobre la IA para la regulación de la inteligencia artificial, este uso cuenta ahora con un marco jurídico vinculante.
El 29 de junio de 2026, el Consejo de la Unión Europea aprobó definitivamente el denominado «AI Omnibus». El reglamento entró en vigor el 27 de julio de 2026 y, entre otras cosas, aplazó la aplicación de determinados requisitos a los sistemas de IA de alto riesgo.
Para las administraciones públicas, los bancos, las aseguradoras y otras organizaciones reguladas, esto plantea una cuestión fundamental: ¿Cómo se puede diseñar el uso de la IA en los procesos empresariales de tal forma que sea trazable, esté documentado y se pueda demostrar en caso de necesidad? Es precisamente aquí donde entra en juego el motor de BPM CIB seven.
Enfoque en la automatización de procesos
En la práctica, la IA rara vez se utiliza de forma aislada, sino que se integra en un proceso empresarial: un modelo evalúa una solicitud, un gestor o una gestora la revisa y toma una decisión, y un sistema documenta el proceso. Para mantener un registro fiable, puede resultar relevante, en particular, la siguiente información:
- ¿Qué modelo se ha utilizado?
- ¿Con qué prompt?
- ¿Quién ha revisado y aprobado el resultado?
Para las organizaciones que integran la IA en sus procesos a través de una plataforma de gestión de procesos empresariales, esto significa que la trazabilidad debe estar integrada en el propio proceso, y no reconstruirse a posteriori.
CIB seven: Registro de las interacciones de la IA en el proceso
Para satisfacer estos requisitos, CIB seven ofrece el conector AI Agent. Este conector integra interfaces de modelos de lenguaje compatibles con OpenAI a través de una biblioteca y, al hacerlo, registra qué modelo se ha utilizado, con qué prompt, con qué parámetros del modelo, así como qué herramientas se han incorporado a través del Model Context Protocol (MCP) o qué fuentes de conocimiento se han incluido mediante Retrieval-Augmented Generation (RAG). Todas las llamadas se registran de forma predeterminada en el registro de auditoría del proceso correspondiente.
La trazabilidad no se consigue únicamente mediante el registro de datos de la IA
Sin embargo, el registro de la interacción con la IA es solo una parte de la trazabilidad. El contexto del proceso es igual de importante: ¿de dónde procede un documento? ¿Quién ha procesado cada paso? ¿Qué identificador de operación corresponde a cada fase del proceso?
Esta información puede representarse en una plataforma de procesos low-code como CIB flow mediante variables de proceso e identificadores únicos de operación. De este modo, CIB flow complementa la perspectiva de CIB seven con la visión operativa de los procesos, mientras que CIB seven permite auditar las propias interacciones de IA.
Las instrucciones y respuestas completas pueden contener información personal o confidencial. CIB seven ofrece un servicio de edición de contenidos para este fin. No obstante, los plazos de conservación, los permisos y la política de protección de datos deben establecerse a nivel organizativo.
Es fundamental que las empresas tengan en cuenta esta información de forma específica a la hora de integrar la IA en el proceso.
Un ejemplo práctico
Un caso de uso típico es la gestión de las solicitudes de servicio que se reciben. Un modelo de IA clasifica la solicitud, la compara con las fuentes de conocimiento disponibles y elabora un borrador de respuesta. Un empleado o empleada revisa la propuesta, la completa si es necesario y, a continuación, da el visto bueno a la respuesta.
Si se coordina un proceso de este tipo a través de CIB seven, se puede rastrear qué modelo se ha utilizado, qué consulta y qué información se han procesado, qué herramientas o fuentes de conocimiento se han utilizado y quién ha revisado y aprobado el borrador de la respuesta.
De este modo, la interacción con la IA, el contexto del proceso y la decisión humana se integran en un flujo continuo. El registro ayuda a las empresas a gestionar el uso de la IA de forma transparente y a cumplir con los requisitos internos de documentación.
Diseño de la plataforma y de los procesos: una responsabilidad compartida
Es importante tener en cuenta lo siguiente: una plataforma puede crear las condiciones técnicas necesarias para la trazabilidad; sin embargo, que un proceso concreto sea realmente conforme a la Ley Europea de la IA depende además de qué datos se recopilen, cómo se documenten las entradas y salidas y cómo se organicen las autorizaciones. De este modo, el cumplimiento normativo en materia de IA no se convierte en un trámite obligatorio a posteriori, sino en parte del diseño del proceso; la responsabilidad recae en la organización que diseña el proceso, y no únicamente en el software utilizado. Esta clasificación no sustituye al asesoramiento jurídico individual; para la aplicación concreta, se recomienda consultar con un asesor jurídico y con los responsables de cumplimiento normativo de la propia organización.
¿Está su empresa preparada para la Ley de IA?
La Ley de la Unión Europea aplaza parte de sus obligaciones para el futuro, pero deja claro en qué dirección evolucionan los procesos regulados: mayor transparencia sobre el uso de la IA, mayor trazabilidad y mayor documentación. Con el AI Agent Connector y el registro integrado en los procesos, CIB seven ya sienta hoy una base sólida para ello, y seguirá desarrollándose de forma coherente en esta dirección.
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